Acerca del nombre del equipo, o de cómo la persecusión política, una azafata de Iberia y el mundial de España tienen directa relación con Central Periférico
cuando a principios de los ochenta el padre de Cris “Liminha” Orellana debe
ausentarse del país en busca de aires más amistosos. Tras algún tiempo en
España, decide volver y en el viaje de vuelta, una azafata de Iberia pasa
preguntando “¿Alguien desea un juego para los chavales?” y mi padre se hizo de
uno de los obsequios. Se trataba de un juego de fútbol de mesa llamado
Chutigol, donde se jugaba impulsando unas fichas plásticas, todo como parte de
la campaña de marketing del mundial de España.
Esta actividad tuvo inmediata
aceptación en los amigos de la
Villa Santa Carolina (en realidad eramos tres, Quintana,
Orellana y un tercero), organizando varios campeonatos mundiales e incluso
aislándose del mundo exterior por semanas. Nuestros padres eran sobresaltados
periódicamente por demenciales gritos de gol y ni siquiera los cortes de luz de
la época de las protestas frenaban nuestros impulsos lúdicos pues en esos casos
iluminábamos el estadio (la parte de atrás de un póster) con velas.
Tras disputar varios de estos
torneos, el paso siguiente fue jugar copas de liga, pero como los equipos
chilenos eran muy rascas y los extranjeros medio posser, se decidió inventar
equipos. Así nacieron entre otros Atlético Volodia (cuyo escudo era una hoz y
un martillo), Unión Sicarios, Proletarios F.C., Estrella Verde (nombre sacado
de un equipo real de barrio que se llamaba Estrella Roja que tras el 73 tuvo
que cambiar de color, pero cuyo escudo seguía siendo una estrella roja), Real
Patebarro (en homenaje a un lupanar de Concepción), Cifuncho Unido, Pancho
Gancho, Melinka Juniors, River Loa, Huracanes de Ñuñoa (nombre de un equipo de
fútbol donde militó Orellana cuando niño y en cuya primera y única presentación
cayeron por 12-0), Chol-Chol Strongest, Oriente Maletero y, por supuesto,
Central Periférico.
Como nuestra ociosidad no conocía
límites, cada equipo tenía su escudo. El de Central era un signo de
interrogación negro sobre fondo blanco, así de simple, y a alguien se le
ocurrió ese nombre porque sonaba gracioso juntar dos términos contradictorios
para denominar un equipo. No es ningún juego de palabras con, por ejemplo y que
Pato Valle me corrija si estoy mal, las dos partes en que se divide el sistema
nervioso (central y periférico), o el catéter central periférico que creo que
se utiliza en cirugía de recién nacidos.
Pasaron los años, crecimos y nos
costó mucho abandonar aquel adictivo juego pero finalmente todo se perdió en el
tiempo como lágrimas en la lluvia.
Veinte años después, Síndico
Quintana llama a Liminha Orellana y le informa que ha logrado meterse a la
maleta en un torneo de la misma villa que los vio nacer. El único problema es
que no teníamos equipo, pero eso era un detalle. Lo importante era tener un
nombre para inscribirlo. La elección obvia era sacar uno de aquellos del mítico
juego. Fueron seleccionando los nombres que les parecían más simpáticos hasta
que llegaron a dos. Se lanzó una moneda
al aire para decidir y ganó… Oriente Maletero. Sin embargo, al momento de la
inscripción Quintana anota “Central Periférico” como nombre oficial.
Luego Quintana llama a Pancho
“Lesión” Rojas, éste a Jaime y Mati. Además el Síndico convoca a Nelson y
Vilches y éste a Nico y Pato. Orellana llama a familiares y amigos pero nadie
le da bola. El resto es historia y Central Periférico pasa a ser un nombre con
rostros.
Este es el real significado de
Central Periférico: absolutamente nada.



Matías... dijo
con que el equipo de cris cuando niño perdió 12-0 en el ´nico partido q disputó?? y era su abuelo el que jugó en estrella de chile?? por fin ahora mató la mufa!!!... jeje...
saludos a todos cabros...
17 Mayo 2007 | 09:29 PM