Llegó la siguiente carta a la sede del club:

“Estimado síndico, presente:

Primero déjeme felicitarlo... blá blá blá.

Segundo, déjeme decirle que puede contar conmigo si necesita un lateral con proyección. Tengo una importante carrera semiprofesional con resultados semiexitosos porque vine de un buen semiequipo que tenía un notable semillero. No lo voy a defraudar.

Y tercero déjeme decirle que no pude sustraerme a la encendida polémica que se ha apoderado de la opinión pública en los últimos días y que ha afectado tan terriblemente a su club. Creame que me siento uno más de los conmovidos hinchas de Central que vemos cómo estamos en el filo del progreso y la moral. Preocupado por este tema, la inspiración brotó arrebatadamente y escribí el
siguiente texto, que para mostrar la honda emoción que me produjo el tema fue escrito nada menos que en un soneto, así que si usted se agacha, yo se lo... puedo leer, procedo”.

Muy linda quedará la camiseta
con los más elegantes decorados
una insignia y dibujos bien bordados
y ojalá que nos dé pa' la jineta

Mas eso no paga la jugarreta
del que tiene el espíritu maldito,
no tendrá propaganda el canastito
de una diabla que luce buenas tetas

La impronta de un equipo destacado
acapara el respeto de la gente
cuando ven que su clase es dulce fruta.

Y podrán acusarme de anticuado
mas no tendrá mi mano el decadente
que cambió la guitarra por las putas.

A sus órdenes (recuerde lo del lateral,me gusta jugar por la derecha para llegar con balón dominado), el opinólogo perseguido”.