Por Roque León O'Hara

En la foto: El autor en brazos de su madre, abre boca y ojos conforme mira por la ventana hacia afuera.

Esta breve y graciosa palabra define lo sucedido la noche del sábado. Central se presenta a jugar con una pelota desinflada. Los dueños del recinto tienen UN bombín que está desaparecido. Aparece al rato, pero roto. Los rivales no se presentan. Finalmente llegan atrasados, sin uniformes y Peter Jackson tiene que jugar sin peto pues le queda como babero (no se midió el torso a la hora de retirar los petos). A Albornoz se le pierden los chuteadores y no llega a jugar. Empieza el partido con una pelota que parece globo. No hay planillero y los goles los anota el que vaya pasando por ahí cerca. El referí nos hace jugar media hora por lado, en lugar de los veinticinco minutos reglamentarios.
Y así quieren que las familias vuelvan a las canchas.
El juego de Central también resulta desordenado; el segundo tiempo tiene una rotativa de cambios y posiciones que intentan emular a la Holanda de los 70, pero más se asemeja a la selección hindú leyendo el Kama Sutra. Pini de defensa, Marcos al medio, Vilches al medio, luego en punta, Orellana por la izquierda, luego al centro. Quintana dándole consejos de manejo de organizaciones deportivas a los rivales.
Y como guinda de la torta, el equipo estrena su bandera y Demis Roussos comenta "Ese es un equipo organizado".
La parte buena es el debut del portero... er... cómo era que se llamaba? (Bustamante, me avisan por el interno) sospechosamente parecido al protagonista del cuento "El Pichón de Cristo", de Roberto Fontanarrosa, donde un arquero milagroso salva el cero de un equipo modesto.
Y dentro de toda esta ensalada rusa, la goleada más tirrible pulenta que haya propinado Central a rival alguno: 17-1 según el árbitro, 19-1 según la planilla. Pero queda, parece, el del árbitro.
Con el desorden fue imposible rescatar estadísticas confiables:
Hartos goles de Susano;
Vilches hizo como cuatro;
Pini hizo un par ¿o no?;
Marcos también;
Quintana creo que tres, incluyendo el que le robó a Orellana;
"Casi Casi" Alvarez parece que hizo uno, y se perdió varios;
Orellana hizo uno, sin contar el que le robó Quintana;
Y un autogol.
Así de clarito.
Como este equipo está ya consumido por la farándula, no había uno sino DOS carretes programados para después del lance. Lindo bocado para SQP.