Los más sencillos ganaremos
Por Serapio Gento
hay fotos, ya vienen
"El fútbol, dinámica de lo impensado" se llama un recordado libro del argentino Dante Panzeri del que no sé mucho más que el nombre porque alguna vez se lo tuve que comprar a mi papá. Pero puchas que sirve el título para registrar lo vivido en la inolvidable jornada del sábado pasado, cuando la bravuconería de Los Pichangas, fundada seguramente en contundentes datos estadísticos, se diluyó como premio de un concurso de composición o ganancias de documentales de organillos cuando se enfrentó al esmirriado (en términos deportivos, obviamente), Club Colérico Central Periférico.
Que juegue el tercero del torneo con el que ocupó el puesto 20 entre 21 es usualmente un bocado para los oráculos del deporte. Pero no, esta vez se equivocaron, la mano estuvo de la mano de los humildes y Periférico cuajó una actuación contundente, erguida y talentosa para seguir con vida en la Copa don Miguel que organiza el CDQ en la espléndida Avenida Quilín, a pocas cuadras del Tío Manolo (grande).
Los rojos plantearon el partido como más les acomoda: más abrigados que mendigo de Punta Arenas. Dos zagueros implacables, tres mediocampistas más dados a cuidar al arquero que a avanzar y un lauchero ejemplar para aprovechar cualquier descuido del adversario. En esta ocasión fue Zamora el golero, Díaz y Albornoz los defensas, Vilches, Sauvalle y Figueroa los volantes y Mora el ariete. Alvarez esperaba en la banca junto al equipo multidisciplinario de la prestigiosa institución.
Lo mejor de CCCP estuvo en la primera parte. Disciplina, entrega, astucia, tranquilidad y energía para derrochar. Había tanta que hasta Vilches y Albornoz gastaron un poco para putearse fraternalmente. Luego del episodio el juego tomó su cauce y los del equipo de roble aguantaron y aguantaron los toques majaderos del rival y se dieron maña para probar con algunos remates de Mora y algunos puntetes de ídem. Luego del chaparrón empezaron a llegar los goles. Dos de Vilches y uno de Susano estructuraron el contundente 3-0 que dejó pasmada a la histérica banca de los Pichangas. Con un descuento de los azules terminó la primera parte. Alvarez ya estaba en la cancha en su tradicional despliegue por la izquierda.
En la segunda mitad las cosas se pusieron más complicadas cuando la cuenta quedó 3-2, pero CCCP volvió a mostrar su mejor faceta. Díaz y Albornoz extremaron recursos para parar a los delanteros, intercalando magistralmente el anticipo y la marca al hombre, con un par de distinguidas y disimuladas chuletas; Zamora atajaba hasta con lo que no tenía en contorsiones no muy plásticas pero sí tremendamente efectivas; la línea de tres correteaba y trataba de llegar mientras Mora ratificaba su rol de líder. Justamente una avivada del delantero permitió interceptar la salida rival y aumentar el marcador. Pocos minutos después Vilches despachó un zurdazo cruzado para gritar casi tanto como un "Viva Chile" y dejó una distancia que parecía inalcanzable.
Pero la distancia se estrechó y llegó a quedar 5-4. Puntete había salido un rato por Figueroa y después entró por Alvarez para los instantes finales por si salía algún contragolpe. Ahí vino la parte más bonita del duelo. Los rivales estaban exasperados. Si habían pegado en el partido pegaron mucho más, si habían puteado agotaron el rico repertorio de garabatos. Hubo codazos, patadas en el suelo, insultos a los jugadores, al árbitro, desesperación en magistral estado puro. Pero el show sirvió de nada y el marcador no se movió. Un poco aturdidos por el batacazo los Periféricos festejaban moderamente, de los recios y envalentonados rivales quedaba un piño de seres apequenados que marchaba hacia camarines sin entender cómo sucumbían ante un equipo muy menor en el papel.
Pero la historia estaba escrita, CCCP quedó entre los 12 mejores del torneo y ahora enfrenta a Antigoles con quienes se revivirá el llamado "Clásico de la Amistad". Justamente los blancos ganaron su paso a la fase siguiente antes del partido de los Periféricos, lo que motivó abrazos y felicitaciones varias. De hecho, el arquero de los Antigoles y asesor deportivo de los rojos hizo planilla en el triunfo sobre los Pichangas y también aplaudió al equipo de roble. Todo indica que, más allá del resultado, la cosa tiene que terminar con la media comilona como símbolo de que en el jurgol el resultado puede ser un detalle menor cuando se juega entre caballeros. Cosa que no todo el mundo entiende, por cierto.


Roque León dijo
Grande Central, afortunadamente para este lance mi representado no pudo llegar. Y muy serena crónica pese a la bajeza del rival. Implacables en el combate, generosos en la victoria, decían por ahí.
Este columnista, ¿Será familiar de Gento, el que jugaba en el mítico Real Madrid de los 50-60? (con Puskas y di Stéfano) Lamentablemente JM no está para responder la pregunta.
¡A por todas!
10 Enero 2008 | 07:45 PM